Una antorcha en las tinieblas

Antología Poética de Caldas

[…] ando apenas

como una antorcha en las tinieblas […]

 José Martí

Una poética de Caldas para el país es una inserta en la literatura nacional. Capaz de soportar el tiempo como juez que deja en manos de los lectores la tradición. Este tipo de poética quiero creer que tenemos en Caldas.

 

Al pretenderlo, resuelvo el interrogante que hace años nos ronda a quienes leemos, reseñamos, comentamos y escribimos ensayos alrededor de los escritores de este departamento: ¿Existe una tradición poética en Caldas?

 

Son varios los caminos que la poesía en el Departamento, ha atravesado. Caminos que se trazaron desde los grupos, las generaciones, las revistas y las búsquedas. Recordar, nombrar, traer de nuevo esos nombres y sus obras, sus poemas y sus hitos, no es la intensión de estas palabras, sobre ellos ya se ha hablado en estudios recientes de nuestras letras y lo que pretendo aquí es mostrar una poesía viva.

 

En Una antorcha en las tinieblas, las páginas iluminan la poesía regional oculta por la sombra que rige la escritura desde provincia. La aventura que ha sido escribir desde la aldea, como diría el poeta Ovidio Rincón, trata de ser visible en cada página de este libro e intentará, alojarse en la historia de la poesía hecha en el país.

 

No es pretensión, ni grandilocuencia. Escribo desde mi vida de lector de los autores del departamento que habito, desde el análisis que sus libros me han suscitado y desde la historiografía de esta literatura que busco y hallo para conseguir un corpus que da sentido al libro.

 

Ese cuerpo presenta una serie de divisiones que le dan forma. Sin querer catalogar a ninguno de ellos traté de armar una muestra antológica partiendo de los autores que ya el canon local, referencia. Ese grupo de poetas aparecen bajo el título de “Poetas Mayores”, dándole apertura al libro desde sus voces sólidas en tiempo y obra. Basta nombrar tan solo a Maruja Vieira, Beatriz Zuluaga, Adalberto Agudelo, Carlos Enrique Ruíz o Antonio Leyva para saber que con ellos una poesía fundacional aparece en Caldas, es decir, son ellos los encargados de realizar las rupturas que se necesitaban en nuestras letras. Vale la pena recordar que, a mitad del siglo XX, las vanguardias tocan nuestras puertas y contra todo lo establecido, los poetas mencionados, rompen las líneas tradicionales de nuestra poética.  

 

Una Generación Intermedia habita las siguientes páginas del libro. Obras y estilos diversos. Sé la imprudencia que cometo al denominarla generación, cuando ese término, ya lo han dicho otros, pero ese conjunto de artistas que aparece entre los años 80 y 90 y cuyos autores nacen entre las décadas del 50 y el 60, forman el tránsito de la poesía de Caldas que cierra el siglo XX.

 

Premiados, traducidos y publicados en revistas nacionales de literatura, son ellos quienes abren un nuevo camino, cerrando el capítulo de lo greco-caldense, para que los lectores, se acerquen a una poesía más contemporánea, hablo de aquella  que se da a partir de la terminación de la II Guerra Mundial y cuya característica más destacada es, la de dejar atrás las vanguardias, proponiendo temas sociales, como también poéticas urbanas de suma importancia de la época, en la que se toma sus quehaceres y el hombre vuelve a ser tema por muchas de sus preocupaciones.

 

Lo clave en ellos es, que llevan ritmos diferentes, búsquedas que van de lo coloquial a lo críptico y de la composición en rima al lenguaje en prosa, es decir, se alejan de los “ismos” pero mezclan en cada uno de sus libros a todos ellos. Esta generación realiza también, algo muy importante y es la creación los festivales y encuentros de poesía más recientes, edita revistas y gana los premios de poesía más importantes del país, allanando el camino para los siguientes autores que terminaran por consolidar lo que ellos originaron.   

 

En 1991 la novela «Generación X: Cuentos para una cultura acelerada», de Douglas Coupland, estalla las ventas en Estados Unidos, podríamos decir que este evento comercial hace que se acuñe este término (Generación X) para todos los nacidos entre 1961 y 1979, y, bajo ese nombre, los poetas publicados en la antología, dan continuidad a la historia del departamento. Como dato adicional de este grupo de poetas, podemos decir que ellos tienen un punto de encuentro interesante y que ha marcado también las publicaciones en Colombia: Los talleres de poesía.

 

Muchos de ellos asistieron a los talleres que se impartieron en la Casa de Poesía Fernando Mejía y Mejía en Manizales, allí compartieron lecturas, primeras publicaciones y primeras lecturas en público. Conocieron autores invitados, se relacionaron con poetas del país y el continente y firmaron la continuidad de una poesía ecléctica, capaz de tocar todos los asuntos posibles. Así pues, ellos cierran el siglo XX y buscan quedarse en la literatura en las primeras décadas del siglo XXI, al lado de las voces de los poetas mayores, los intermedios y las nuevas voces.

 

Veintitrés años, tiene la última poeta que integra este libro. Nacida en 1996, es quien nos dice que su voz, se marca el cierre de un siglo de poesía en Caldas y abre las Nuevas Voces como denominé a la última generación de poetas incluida en estas páginas. 

 

Inconformes, sin lugar, llenos de pérdidas, este grupo de poetas al que cobijé arbitrariamente como a los anteriores bajo el nombre de Nuevas Voces, rompen como es común, con las características de una generación. No hacen parte de un período cronológico marcado, no se reúnen en revistas o asisten periódicamente a un taller literario, podría decirse que su trabajo es más individual, buscando con su estética de la incredulidad, del humor negro y de la soledad y el abandono, escribir un nuevo período literario en Caldas. Iniciando su periplo en el camino que Maruja Vieira trazó y que hoy a sus 96 años siguen las Nuevas Voces; no para imitarla sino para dar continuidad a una tradición que llegó a Caldas para quedarse.

 

El mapa literario trazado en este libro recorre los cuatro puntos cardinales del territorio. Los poetas incluidos, nacen en cerca de diecisiete municipios, es decir más de la mitad de municipios que conforman este departamento. Desde Aranzazu en el Norte hasta Neira en el Sur, pasando por Manzanares en el Oriente y llegando a Anserma en el Occidente, el trabajo literario de muchos de ellos está aquí, sin dejar por fuera los autores que nacieron en otras geografías, pero que han habitado este mapa hace muchos años y han desarrollado su trabajo con la poesía desde Caldas. 

Oscuros tiempos nos persiguen y la poesía, esa Antorcha en las Tinieblas, se empeña en dar voz al tiempo que vivimos. Eso busco con los poemas de quienes respondieron a esta convocatoria, a quienes dejaron ver que su poesía es luz para disipar tinieblas. Son muchos los nombres que debieron acompañarnos para iluminar estas páginas, Orlando Sierra o Carlos Héctor Trejos, Óscar Jurado, Dominga Palacio, Fernando Arbeláez, Fernando Mejía o Edgardo Escobar, pero sus voces silenciadas cantarán en otras páginas y desde el lugar al que partieron también encenderán Una Antorcha en las Tinieblas.

 

Ahora, desde la necesidad de reunir las voces que han edificado nuestra poesía y unirlas a nuevas voces que, pienso, seguirán construyendo un piso más en La Torre de Babel en que se convierte nuestra letra, dejo en manos de lectores y estudiosos, poemas y mínimos datos de los autores para que sean ellos quienes ayuden a dar respuesta al interrogante sobre la tradición.

 

Sesenta poetas que atraviesan un siglo para armar esta antología, me hacen creer en una poética de Caldas para el país.

Juan Carlos Acevedo R.

Antología Poética de Caldas

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