La melancolía como realidad del mundo

Por Valentina Giraldo Morales
(Escuela Normal Superior de Caldas)

Melancolía es una palabra con una fuerza impresionante que, combinada con la palabra fealdad, nos abre un panorama amplio de lo que, muy probablemente, es la vida de la mayoría de los seres humanos. En este mundo hay más feos que bellos, lo dicen los estándares inalcanzables que tenemos de belleza y que ahora no solo refuerzan la publicidad, sino también las redes sociales y las series juveniles, tales como (Instagram, Facebook, Riverdale, Élite, Lucifer…). Ser diferente resulta, hoy en día, un detonante de confusión, pues en el camino por la búsqueda de la autenticidad, todos terminan pareciéndose a todos. Tal vez haya sido este contexto el que haya inspirado La melancolía de los feos, una novela del colombiano Mario Mendoza (1964) que narra la monótona vida de un psiquiatra, a quien un día le llega un sobre lleno de cartas de un viejo amigo. En estas, lo hace partícipe de su historia, que es el relato de la difícil vida que llevan las personas que son diferentes. A León, el psiquiatra, esto lo hace despertar de su rutina y emprende un viaje para reencontrarse con Alfonso, su amigo.

Esta historia tiene un gran enfoque, pues el autor nos muestra otra realidad, nos ofrece una parte diferente de las historias en las que acostumbramos a que el protagonista siempre le va bien, es joven y hermoso y el mundo, por ende, cae rendido ante él. De hecho, Mario Mendoza tiene algo en sus libros que me gusta mucho y es justo eso, no relata al típico protagonista, por el contrario, se suele enfocar en varios personajes y darles su papel importante; además, nos cuenta lo cotidiano, convierte a los protagonistas en lo que deben ser, humanos, personas que como nosotros cometen errores. Pecan y trabajan duro por el pan de cada día.

Siento que a Mario esto lo hace especial, escribe sobre la realidad, pues las personas no acostumbramos a ser buenas y generosas con todos. De hecho, solemos ser letales y muchas veces actuamos bajo instintos salvajes y tratamos a lo que es diferente a nosotros con un aire violento, sin medir las consecuencias de nuestros actos, y es que ¿cuántas veces no nos han molestado por tener las mejores notas o, por el contrario, tenerlas muy bajas? ¿Acaso no nos han hecho sentir mal en la escuela por nuestra realidad económica? Y, por supuesto, no pueden faltar las burlas y el rechazo por nuestras características físicas. Para melancolía de muchos, este es el mundo real. Valdría la pena reflexionar por qué en ocasiones sin pretender ser crueles lo terminamos siendo, o tal vez deberíamos aceptar esa parte brutal de nuestra naturaleza como lo hace el director de películas Todd Solondz «la crueldad, como la bondad, es un aspecto de la naturaleza humana que acepto por completo, por doloroso que pueda resultar.»

Algo muy irónico es que a pesar de que el ser humano es egoísta por naturaleza, se relaciona con las demás personas, el problema aquí es que las relaciones humanas fueron hechas para ayudarnos a entender que no se trata de uno mismo, sino de la persona con la que nos comunicamos. Nos ayuda a entender que por mucho que trabajemos, por más hermosos que seamos, no llegaremos lejos de no poder trabajar en equipo o con los demás. Y es que siempre necesitamos de los otros, ¿qué haríamos si no tuviéramos a alguien que nos proteja y ame o un buen amigo para hablar de la vida? Probablemente enloqueceríamos. El artículo digital «el ser humano necesita estar en relación con los demás» nos habla del porqué necesitamos relacionarnos con otras personas, y nos comenta que el contacto con otros individuos no ayuda a que se definan los valores, se afirme la identidad, se fortalezca la autoestima y se aprenda a convivir. De la misma manera como se necesita de alimentación, actividad física, descanso, aprendizaje y cultura, el ser humano requiere dar y recibir afecto por medio de las relaciones sanas de amor, amistad y compañerismo.

Dicho todo esto, recomiendo de una especial manera La melancolía de los feos, pues nos habla de la importancia de las personas en nuestras vidas, cómo influyen de manera positiva o negativa y nos convierten en lo que somos. Este libro nos da a entender que pase lo que pase siempre habrá una persona que se preocupe por nosotros y que no importa que tan lejos nos lleve la vida, siempre regresaremos a lo que nos hace sentir bien, libres y felices.

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