La importancia de un buen libro gracias a una ladrona

Por Diana Franco.

La historia del siguiente libro, es contada por un narrador muy particular: la muerte, quien, a pesar de no ser la protagonista, nos presentará varios personajes entre los que se encuentra nuestra heroína, Liesel, una niña de 9 años (al inicio de la historia) que vivirá con amargura las dificultades de la guerra en este caso la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, la guerra nos servirá de marco pues son las relaciones humanas y la capacidad para recuperarnos de las personas, lo que nos llevará a enamorarnos del manuscrito. En la primera parte del libro, la muerte nos cuenta cada uno de los encuentros que tuvo con Liesel, un total de 4 y cada uno de ellos, la parca se llevaba a una persona significativa para ella, pero el fallecimiento que más la marcó fue el de su hermano, pues fue a partir de ahí que nació su gusto por los libros.

Aunque antes de tener un gusto por la lectura, Liesel lo que aprendió fue el gusto por poseer libros ‘por robarlos’ y si le dan una oportunidad al texto entenderán por qué el entrecomillado. El libro no cuenta con puntos muertos o innecesarios, cada personaje da su visión única, una visión que muchas veces pasa desapercibida la de los pobladores alemanes.

Solemos pensar que tal vez la mayoría de los alemanes estuvieron de acuerdo con las políticas Nazis, pero lo cierto es que gran parte de aquel país se sumergió en una gran depresión, cientos de jóvenes y hombres eran enlistados para servir en los campos de las batallas, varias mujeres y niños también fueron víctimas de cientos de agravios. Una guerra no distingue entre bueno o malo, héroe o villano, todos caen víctimas bajo políticas absurdas o ambiciones vacías.

Por eso la ladrona de libros, es el vistazo a los alemanes que cayeron bajo la maquinaria nazi, de padres, hijos, hermanos o amigos que si se atrevían ayudar perdían la vida o sólo podían ver con pena cómo otros eran sacrificados. Y vemos ese día a día de cada uno de los personajes que se esfuerzan por sobrellevar la situación a la que se vieron condenados y como pueden superar cada una de sus dificultades gracias al amor.

Amor por nuestros padres, vecinos, compañeros de clase, amigos o libros, estos últimos que se convierten en portales a realidades alternativas, donde la guerra no tiene cabida y se puede vivir gracias a la esperanza de que todo terminará.

Los libros adquieren gran protagonismo en momentos cruciales: cuando se le da un lazo de seguridad a una niña que lo ha perdido todo, la calma cuando un grupo de pobladores encuentran la calma en la lectura o un sitio lejos de la guadaña de la muerte.

Por último, hay que destacar el papel de la narradora quien da esos toques precisos para encarrilarnos en el relato, da explicaciones de situaciones que pueden aparecer ajenas para el lector e inclusive nos da algunas lecciones del idioma alemán.  El libro es muy recomendable, no hay un mínimo de edad para el lector, Liesel le enseña al que se atreva a sumergirse en su historia el valor de una buena historia.

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