El inigualable Mulah Nasrudín

Por: Oskar Trujillo.

Hablaremos de un personaje, resultado de la invención de los Derviches iraníes y turcos para endilgarle a alguien el origen de sus dichos, chistes, moralejas, enseñanzas y refranes propios de su cultura y en el fondo supremo de todo lo anterior, el germen de una consciencia en vía de su propia realización.

Llenas de humor desconcertante las anécdotas de Nasrudín han podido trasladarse a occidente con el paso de los siglos y miembros de renombradas academias han detenido su atención y estudio en dicha tradición que se ha colado en diferentes literaturas demostrando el enorme poder de influencia que existe en nuestro planeta.

Maestro, sabio, guía, héroe, gurú, nadie puede con total certeza decirnos quien fue, tampoco se ostenta claridad sobre su lugar y época de vida, la tradición lo ubica en la Península de Anatolia en el XIII.


Nasrudín Hodja: “El maestro de la victoria de la fe”, polifacético, integral, –cómo lo rotularían hoy en día–. Rebuscador, todero, ocupó las más disímiles profesiones y cumplió con los más variados oficios, en sus aventuras se le ha visto como campesino, director de escuela, farmaceuta, conferencista, juez, esposo, hasta contrabandista, pero sobretodo como un maestro viajero, siempre sobre el lomo de su burro al que montaba al revés, según él para nunca olvidar de donde viene.

Ingleses, soviéticos y griegos siendo estos últimos tan puros con el uso exclusivo de sus héroes, quienes le han reconocido parte integral de la herencia cultural turca. Los segundos en 1946 filmaron una película representándolo y los primeros, por medio de una sociedad de conocimiento Cristiano, publicaría una selección de relatos conocida como “Cuentos de Khoja”.

Los relatos de “El Mulá” como también es nombrado, provienen de la tradición y filosofía Sufí, en la que no es tan importante el mensajero como el mensaje, quizás sea esta la razón por cual el origen de “Nasreddin” – otro nombre con el que se le conoce– se halla diluido en la historia, tal vez para no convertirlo en un ser de culto y divinizarlo como ha sido costumbre de la humanidad con los guías de sabiduría, que sin pedirlo se hicieron acreedores de adoración vacua y por el contrario han centrado su atención en el mensajero y no en el mensaje.

En una ocasión, un vecino le encontró de rodillas, buscando algo.

͞ ¿Qué has perdido, Mulá?

͞ Mi llave – repuso Nasrudín.

Al cabo de unos minutos de ayudarle en la búsqueda, el vecino preguntó:

͞ ¿Dónde se te cayó?

͞ En casa.

͞ Entonces, ¿por qué la estás buscando aquí?

͞ Porque aquí hay más luz.

Al adentrarnos en sus anécdotas es posible descubrir el carácter poco racional de algunas, propio del sufismo que se aparta del poder restringido que tiene la razón para aceptar la vastedad del espíritu humano. Ellos por medio del ihsan – prácticas internas – alcanzan su profunda conexión con la Divinidad y Nasrudín, basado en tales prácticas y en las fiqh – prácticas externas– y un desbordado ingenio logra brindar enseñanzas que quedan revoloteando en el corazón de quienes se hagan correspondientes con ellas.

Nasrudín cometió un error gramatical mientras dirigía una balsa a través de un río de aguas turbulentas.

͞ ¿No has estudiado nunca gramática?-le preguntó el erudito.

͞ No.

͞ En tal caso, haz echado a perder la mitad de tu vida.

͞ Unos minutos después, Nasrudín se volvió hacia el pasajero.

͞ ¿Has aprendido a nadar?

͞ No. ¿Por qué?

͞ En tal caso haz echado a perder toda tu vida: ¡nos estamos hundiendo!

El mundo de los aprendizajes prácticos en contraposición a la erudición son referencias permanentes en el Mulá.

En cierta ocasión Nasrudín perdió a su burro, después de buscarlo lo encontró en la Universidad de la ciudad en medio de profesores y eruditos, cuando Nasrudín se acercó al burro para llevárselo, el decano de la escuela lo interpelo y le dijo:

͞ Tú sabio Nasrudín, no sabes acaso que tu burro ha entrado a la biblioteca de nuestra universidad y sin que nos diéramos cuenta se ha comido algunos libros y textos valiosos, tú que eres su dueño deberás pagar una gran multa.

Nasrudín que siempre había tenido algún recelo con los catedráticos por su incapacidad de conectar con el pueblo le dijo:

͞ Pues dada la circunstancia de que mi burro me ha acompañado por muchos años y que yo lo he educado muy bien. Creo que ustedes deben ser los que me deben pagar a mí por el daño causado.

͞ ¿Cómo puede ser esto posible?- Respondieron atónitos los académicos.

͞ Mi burro entro a esta institución perfectamente educado y solamente después de unas horas en este lugar, ustedes lo han transformado en un delincuente.

¿Podría ser entonces EL INIGUALABLE MULAH NASRUDÍN, la encarnación de la maestría mística adornado con magistral picardía, la personificación del sufismo alejado de las convenciones mentales tan arraigadas en occidente?

Es conveniente darle una mirada cuidadosa a las múltiples anécdotas y relatos que pueden encontrarse en la red, numerosas páginas y canales de YouTube comparten contenidos divertidos, divergentes y con gran contenido consciente, una gran oportunidad para aprender a través de estos relatos en estos tiempos de quietud del cuerpo pero de inigualables posibilidades para la mente y el espíritu.

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